Thu. Jun 30th, 2022

Si por algo va a ser recordado el 2016 en la industria automotriz argentina es por la catarata de novedades en el segmento de las pickups. El año comenzó con la octava generación de la Toyota Hilux dando sus primeros pasos en el país (se presentó a fines de 2015) y con el lanzamiento de la Nissan NP300 Frontier. Luego se renovó la Ford Ranger, llegó la Renault Duster Oroch y para los próximos meses se esperan las actualizaciones de las Chevrolet S10 y la Volkswagen Saveiro.

Y si éste será un año difícil de olvidar, buena parte de la culpa la tiene el producto que protagoniza esta nota. Porque junto con la Renault Duster Oroch, que se presentó en la Argentina en abril, inauguró una nueva categoría dentro del segmento pickup. Intersegmento, subsegmento o como quieran llamarlo, ocupó un hueco (hasta ahora, deshabitado) entre las chatas chicas y medianas.

Más allá de esto, Fiat asegura en http://fiat-toro.com/ que la Toro –que acaba de ponerse a la venta en el mercado local– apunta de lleno a las versiones más económicas de las medianas. Y para eso, entre otras cosas, le adjudicó una capacidad de carga de una tonelada, a tono con productos como la Hilux y la Amarok, y muy por encima de la Duster Oroch (650 kg). En la caja, que ofrece el novedoso sistema de apertura de doble hoja –abre hacia los costados–, el volumen de carga es de 820 litros.

También con la mira puesta “hacia arriba”, la marca italiana decidió traer a la Argentina únicamente el motor Multijet 2.0 de 16 válvulas, que equipa turbocompresor de geometría variable e intercooler, y rinde 170 CV a 3.750 rpm (caballaje cercano a las medianas) y 35,7 kgm de par máximo a 1.750 rpm. En Brasil se produce también con el naftero 1.8 E.torQ de 135 CV, pero no está disponible en el país.

Lejos de ser una casualidad, se trata de la misma mecánica que ofrece el Jeep Renegade. Con este SUV chico, el plan Fiat Toro comparte polo productivo (la nueva fábrica de Goiana, Pernambuco, Brasil) y plataforma, aunque la arquitectura modular y flexible Small Wide fue ampliada, en este caso, para generar una carrocería mayor, con caja de carga. Ambos son los primeros productos que se comercializan bajo el ala de Fiat Chrysler Automobiles (FCA) en la región desde que el Grupo comenzó a operar como tal.

En consecuencia, la Fiat Toro combina su motor con una caja manual de sexta –Freedom 4×2 y 4×4– o con una automática secuencial de nueve velocidades –Volcano 4×4–. Esta última transmisión la convierte en el producto que mayor cantidad de relaciones de cambios ofrece en la Argentina. La marca italiana promete que “proporciona cambios suaves y contribuye a un menor consumo de combustible, además de brindar respuestas rápidas, un trabajo del motor a menores revoluciones y más practicidad de manejo”. Las cifras oficiales dicen que la velocidad máxima es de 190 km/h y que la aceleración de 0 a 100 km/h demora 9,5 segundos, aunque no se aclara con qué transmisión.

Lo que la diferencia de las pickups medianas es que tiene carrocería autoportante –como la Fiat Strada– y no chasis por largueros. Igualmente incluye suspensión trasera independiente tipo Multi-link en todas sus versiones, con amortiguadores hidráulicos de doble efecto, resortes helicoidales y barra estabilizadora.

La seguridad es uno de los puntos altos de la Toro, sobre todo si la comparamos con la Duster Oroch. A diferencia de la chata del Rombo, equipa control de estabilidad, control de tracción, control anti vuelco, anclajes Isofix y asistencia al arranque en pendientes en todas sus versiones. Aun así, los “aplaudibles” cinco airbags adicionales (dos de cortina, dos laterales y uno de rodilla para conductor) se ofrecen únicamente como opcionales.

En el desglose de la ficha técnica, encontramos que la Toro mide 4,91 metros de largo, 1,84 m de ancho y 1,74 m de alto, con una distancia entre ejes de 2,99 m. Además, tiene un despeje de 24,1 centímetros (23,5 cm en la versión Freedom 4×4 Manual), un ángulo de entrada de 25 grados, de salida de 29 grados y de rampa de 22 grados.