El Icono de Hollywood: Historia y Renovación

Ubicado en la cima de la colina conocida como Monte Lee y parte del Parque Griffith en Los Ángeles, California, el letrero de Hollywood es un auténtico emblema.

Su origen fue más bien fortuito, no como otros monumentos emblemáticos de Estados Unidos como la Estatua de la Libertad o el Monte Rushmore. El letrero de Hollywood, un ícono inconfundible de Los Ángeles y popular entre turistas, no fue diseñado inicialmente para simbolizar algo en particular.

De hecho, cuando se encendieron por primera vez sus 40.000 bombillas el 8 de diciembre de 1923, lo que se leía en la ladera del monte Lee era “HOLLY… WOOD… LAND… HOLLYWOODLAND“.

Situado cerca del lugar donde se filmó la gran producción “Julio César” en 1918, con Tyrone Power en el papel de Brutus, el letrero no tenía relación con la industria cinematográfica. Originalmente era un anuncio inmobiliario gigantesco destinado a promover la venta de viviendas.

Estrategia de Mercadeo

Los promotores inmobiliarios Tracy Shoults y Sydney Woodruff querían un anuncio impactante y visible desde grandes distancias, incluso desde el bulevar Wilshire que conduce directamente al mar.

Fue Thomas Fisk Goff, propietario de Crescent Sign Company, quien recibió el encargo de crear este anuncio para un nuevo desarrollo inmobiliario. Este proyecto, financiado por figuras destacadas como los magnates del ferrocarril Eli Clark y Moses Sherman, y el propietario del periódico Los Angeles Times, Harry Chandler, se llamaba Hollywoodland.

El desarrollo ofrecía viviendas de cuatro estilos arquitectónicos diferentes — Tudor, francés-normando, mediterráneo y colonial español —, promocionado como un oasis de bienestar y felicidad, lejos del bullicio de la vida urbana. Publicitado en el Times, este proyecto era presentado como el ambiente ideal para proteger y asegurar la felicidad de la familia, ofreciendo viviendas por encima de la contaminación y el smog.

En ese entonces, Los Ángeles ya era una gran ciudad con más de medio millón de habitantes y 106.000 vehículos registrados, una cifra que, según la Administración Federal de Carreteras (FHWA), aumentaría a más de 800.000 para finales de la década.

Con Tractores y Mulas

El letrero original de Hollywood fue diseñado por el joven publicista John D. Roche, aunque más exactamente, surgió de una interpretación equivocada de un boceto que había hecho para un folleto promocional.

Así lo relató Roche al celebrar su 80 cumpleaños, más de medio siglo después. A pesar de que su obituario en The New York Times del 22 de noviembre de 1978 lo nombraba como el “creador del monumento”, algunos ponen en duda esta afirmación.

Independientemente de su origen, se decidió modernizar el cartel con una tipografía sans serif, distinta a las curvas del art nouveau. Aunque no existen crónicas periodísticas detalladas sobre cómo se instalaron las 13 letras de 15 metros de alto y 9 de ancho en la ladera del cañón de Beachwood, las fotografías sugieren que fue un gran desafío.

Primero, se despejó la maleza y se creó un camino de tierra para que un tractor pudiera transportar el material, incluidos los postes de 18 metros de alto para soportar las letras.

El tramo final, de unos 70 metros, era demasiado empinado para el tractor, por lo que se recurrió a animales de carga. “Trabajadores mexicanos fijaron cada letra a postes telefónicos transportados al lugar con mulas, completando en 60 días un proyecto que costó 21.000 dólares (equivalentes a 250.000 dólares hoy en día)”, señala Braudy, profesor de la Universidad del Sur de California (USC), en su libro.

Aunque se inauguró oficialmente en diciembre con su iluminación, el letrero ya dominaba la ciudad desde hacía meses, y para septiembre ya se habían vendido casas en Hollywoodland por un total de 1,5 millones de dólares (equivalentes a 16 millones de dólares actuales). Las ventas continuaron incrementándose hasta vender todas las parcelas disponibles.

De Anuncio a Icono

Aunque en sus comienzos el letrero de Hollywood no era más que un anuncio publicitario de gran tamaño, rápidamente empezó a calar en el imaginario colectivo. Eventos trágicos, como el suicidio en 1932 de la actriz joven Peg Entwistle, quien se arrojó desde la letra H, contribuyeron a su fama. A pesar de las razones desconocidas, su acto dramático vinculó al letrero con su historia, como apunta Braudy.

Sin embargo, lo que realmente lo transformó en un emblema fueron sus apariciones en películas como “Earthquake” (1974), “El día de la langosta” (1975) y “Superman: The Movie” (1978).

El arte pop también jugó un papel importante en la renovación de su imagen, especialmente gracias a Ed Ruscha, quien desde 1967 lo incluyó en sus pinturas, dibujos y grabados. A pesar de esto, la realidad era que, tras años de descuido, el letrero estaba en mal estado.

Decadencia y Renacimiento

En los años 40, el letrero pasó a ser propiedad de la ciudad de Los Ángeles, que reparó la dañada H y eliminó las últimas cuatro letras, “LAND”.

Aunque en 1973 la Junta de Patrimonio Cultural de Los Ángeles lo designó como el monumento oficial número 111, el cartel mostraba signos de deterioro: una O se había desprendido ladera abajo, faltaban partes de la D, y la base de la segunda L había sido quemada.

A finales de esa década, la Cámara de Comercio de Hollywood concluyó que era necesario reconstruir completamente el letrero, estimando un costo de un cuarto de millón de dólares.

Afortunadamente, personalidades destacadas de la ciudad acudieron en su ayuda. En 1978, Hugh Hefner, fundador de la revista Playboy, organizó una gala benéfica en su mansión para recaudar fondos para el letrero. El evento fue un éxito: Hefner financió la letra Y y otros gastos, mientras que el músico de rock Alice Cooper donó 27.777 dólares para una nueva O.

Cada letra encontró un patrocinador y fue reemplazada por estructuras de acero y planchas de hierro corrugado pintadas de blanco, ancladas firmemente con hormigón. La reconstrucción se completó en menos de tres meses y costó unos 250.000 dólares, equivalente al gasto original. Sin embargo, el letrero también ha sido objeto de alteraciones más artesanales a lo largo de su historia.

Por ejemplo, en enero de 1976, el letrero amaneció como HOLLYWeeD, en alusión a la descriminalización de la marihuana, o cuando se cubrió la segunda L para convertirlo en HOLYWOOD durante la visita del Papa Juan Pablo II en 1987. Para prevenir futuros actos de vandalismo, hoy el letrero está protegido con alambre de púas, cámaras de vigilancia y sensores de movimiento, todo un testimonio de su estatus icónico.

…Pero Inesperado

“A diferencia de otros íconos estadounidenses, el letrero de Hollywood se relaciona más con nuestros sueños y nuestra vida interior. Mientras otros monumentos representan épocas y eventos específicos, este cartel trasciende su entorno y está abierto a la interpretación individual”, reflexiona el profesor Braudy.

Le gusta comparar el letrero con la Torre Eiffel, otro símbolo inicialmente concebido como temporal, pero que se convirtió en la imagen más icónica de París. “De cualquier manera, el letrero de Hollywood es un ícono atípico por cualquier estándar”, continúa Braudy.

“No representa o remite a algo llamado Hollywood, sino que es el nombre en sí. Y aun así, es reconocido mundialmente como el símbolo de lo que ‘Hollywood’ significa, con toda la ambigüedad que ello conlleva”.