Caribe Patagónico: Un Oasis de Sabor y Naturaleza

Nayra Dávila, junto a su familia, gestiona el Parador Caribe Patagónico, un lugar que encanta a todo el que lo visita, situado en la entrada a Punta Perdices.

Esta playa, conocida por sus aguas transparentes y cálidas a 24 grados, se encuentra frente a la Bahía San Antonio, en San Antonio Este, Río Negro. La especialidad del lugar, la empanada de salmón, atrae a los visitantes que hacen fila para degustarla antes de sumergirse en este paraíso acuático.

El parador se destaca por su simplicidad y autenticidad, con sombra proporcionada por hojas de palmera durante los intensos días de verano. Señales indican que uno ha llegado a San Antonio Este, donde la calma del mar invita a un refrescante baño.

Inmerso en una reserva natural, este enclave se ha preservado en su estado virgen, ganando fama gracias al boca a boca. La Península Villarino, con más de 40 kilómetros de costa a lo largo de ambas márgenes, alberga esta y otras playas convertidas en las joyas del verano, siendo Punta Perdices la más emblemática.

La Historia de una Familia Emprendedora

La creación del parador es el resultado de una historia familiar de superación. Mónica Sosa, madre de Nayra, dirigió durante 24 años una boutique de alta costura en San Antonio Oeste, dedicándose también a causas benéficas a través de 89 desfiles para recaudar fondos.

Sin embargo, la pandemia de 2020 trajo consigo tiempos difíciles, obligando a Mónica a cerrar su negocio ante la prohibición de eventos sociales.

La familia enfrentó adversidades vendiendo empanadas y paltas de su huerto, y aunque intentaron subsistir con la venta de tortas fritas, los desafíos económicos se intensificaron. Con los ahorros agotándose, y como último recurso, invirtieron en un food truck bautizado como “Caribe Patagónico” en 2022, situándolo cerca de sus departamentos en San Antonio Este.

Este pequeño pueblo, a menudo eclipsado por el atractivo de Punta Perdices y otras playas, rara vez es explorado por los turistas que prefieren dirigirse directamente a los destinos costeros más populares.

Sin embargo, la iniciativa de Mónica, su esposo y Nayra, ha aportado una nueva dimensión a la experiencia de quienes visitan esta parte de la Patagonia argentina, enriqueciendo la cultura y la oferta culinaria de la región.

Un Comienzo Desafiante

Nayra recuerda que el primer verano no fue fácil para ellos. Su food truck se encontraba distante del flujo turístico principal, y un día, Mónica, visiblemente emocionada frente a las letras que marcaban la entrada a Punta Perdices, sintió que ese era el lugar perfecto para establecer su emprendimiento.

Con determinación, Nayra presentó el proyecto al Consejo Deliberante y, para su sorpresa, recibieron un terreno junto a las señales del pueblo, justo donde Mónica había imaginado su parador. En noviembre de 2023, comenzaron a trabajar en su sueño.

Un Milagro en Acción

Lo que siguió fue lo que Nayra describe como un “milagro”. A pesar de no contar con recursos económicos, la ayuda empezó a llegar de forma inesperada. Su novio y amigos de la familia se unieron al proyecto, aportando desde trabajo manual hasta recursos financieros para adquirir lo necesario, como un generador, ya que Punta Perdices carece de servicios básicos como electricidad y agua potable.

La apertura del parador fue recibida con entusiasmo por los turistas. Con un escenario natural de aguas turquesas y tranquilas del Golfo San Matías, “Caribe Patagónico” rápidamente se convirtió en un destino obligatorio para los visitantes, ofreciendo un menú sencillo pero delicioso centrado en pescados y mariscos preparados por Mónica.

Éxito y Reconocimiento

Las empanadas de salmón, famosas por su jugosidad, se convirtieron en un favorito instantáneo, disfrutadas bajo la sombra de un quincho en la bajada a la playa. Nayra, junto a su novio Juan Saavedra Bovier, y Mónica formaron un equipo sólido y dedicado, complementando el menú con rabas, langostinos y la pesca del día, además de ofrecer variados cócteles.

El parador, adornado con palmeras obtenidas de limpiar jardines locales, capturó la esencia caribeña en medio de la Patagonia argentina. Mónica destaca que las playas de la península Villarino, con su ambiente único y mágico, encantan a todos los que las visitan, ganándose el apodo de “el Caribe Patagónico”.

Este relato de superación y éxito demuestra cómo la visión, el esfuerzo conjunto y la ayuda de la comunidad pueden transformar un desafío inicial en una realidad próspera, brindando a los visitantes de Punta Perdices una experiencia inolvidable en uno de los rincones más encantadores de Argentina.

El Encanto Único de la Luz al Atardecer

“Existe algo mágico en la luz de aquí, es distinta”, comenta Nayra, tratando de describir la fascinación que producen los atardeceres en este lugar. Durante estas horas, cuando la marea está alta y el agua alcanza su temperatura óptima, parece que el tiempo se detiene.

Los Inolvidables Momentos de Tranquilidad

Nayra nota cómo los visitantes se quedan absortos, nadie desea marcharse o siquiera moverse. Conforme el día avanza, Mónica prepara sus empanadas, convertidas en un tesoro para los turistas que, embobados por el espectáculo de colores violetas y rojos del ocaso, se despiden del día antes de regresar a sus rutinas. “Lo hago con todo el cariño de madre, ese es mi ingrediente secreto”, revela Mónica. “Y claro, usando salmón fresco”, añade. Es una experiencia que nadie quiere perderse.

Un Cambio de Vida Bañado en Romanticismo

“Es muy romántico, observar los barcos en el puerto”, reflexiona Mónica. De dedicarse a vestir a mujeres para sus grandes eventos a pasar sus días amasando y cocinando empanadas, Mónica ha encontrado una nueva felicidad en esta transformación.

Trabajar en familia y frente a una playa que muchos consideran dotada de energías únicas ha sido su gran recompensa. “Hay algo especial aquí, nadie desea irse”, insinúa Nayra. “Es como las empanadas de salmón de mamá: quien las prueba, siempre regresa”, concluye con una sonrisa.